La España de Berlanga

El humor inglés está sobrevalorado. Nada tiene que hacer con nuestras disparatas historias. La última de nuestras obras maestras del humor es la de la restauración “Munchniana” de una  octogenaria aragonesa. Tan brillante que parece una historia inédita de Berlanga guardada hasta hoy. Tras la polémica  la restauradora se defendió: “El cura lo sabía”.

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/22/actualidad/1345648099_215533.html

Cuadro tras la restuaración

“No quiero ser sólo el tenor de moda”

Gorka Ellakuría

>Publicado en EL PAÍS, el 22/08/2012<

Se llama Jonas Kaufmann y es la última sensación de la ópera. Reconocido por tener una voz versátil, capaz de interpretar piezas operísticas de muy distinta frecuencia, también es admirado por su vis dramática difícil de encontrar en otros tenores del momento. Su físico, más cercano al de un modelo italiano que al de un tenor alemán de 43 años, también ha contribuido a que sea ahora mismo el cantante de ópera más deseado del momento. Es tal su éxito que ya tiene concertadas todas sus actuaciones de aquí a cinco años. Será el protagonista de algunas de las óperas que ofrecerán los teatros líricos más importantes del mundo. Antes de eso, hoy pondrá con su primera gala lírica el broche de oro al festival Castell de Peralada.

El éxito efímero parece ser uno de los temores del solista germano. Por eso se esfuerza en huir de la etiqueta de tenor de moda. “Quiero ir paso a paso. Mi deseo no es ser el tenor del momento, sino ser un intérprete de larga trayectoria”, dice Kaufmann con semblante serio. Es la primera vez que se pone solemne durante el encuentro con los medios tras aterrizar en Barcelona procedente de Salzburgo, donde había actuado en el prestigioso festival de la ciudad austriaca. Antes, y después de abordar el tema de su éxito, todo fueron buenas maneras, gestos humildes y sonrisas (con corrector bucal, por cierto).

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El tenor alemán Jonás Kaufmann/ Foto: bloggersopera.com

Cuando el último plato se lanzaba al mar

>Gorka Ellakuría

En la madrugada del 15 de abril de 1912, la sueca Gerda Lindell murió congelada tras intentar alcanzar un bote salvavidas. El Titanic se estaba hundiendo, y Gerda y su marido Edvard saltaron al mar Atlántico y nadaron hasta una de las barcas. Al llegar, uno de los supervivientes les ayudó a subir, pero al coger la mano de la mujer vio que ésta ya había fallecido. De ella se logró conservar el anillo que se desprendió de su dedo índice cuando la trataron de salvar.

Con el hundimiento del Titanic también se perdió el rastro del joven alemán Alfred Nourney, que durante el viaje explicó a todo el que conocía que viajaba para ver a los indios. En realidad, su familia lo había enviado un tiempo a Nueva York después de embarazar a una de las criadas.

Entre las trágicas historias también figura la de la joven pareja española de recién casados Víctor y María Peñasco. Para culminar su luna de miel, el matrimonio decidió visitar Nueva York y reservó dos billetes en primera en el Titanic. Antes, los jóvenes descendientes de dos de las familias más ricas de Madrid habían recorrido durante un año gran parte de Europa. Como la madre del chico no quería que se embarcaran, la pareja ideó una estrategia para engañarla. Le pidieron a su mayordomo que enviara cartas desde París a la madre de Víctor haciéndose pasar por su hijo. Del hundimiento sólo se salvó María. Según cuentan, el mayordomo, que no fue avisado hasta mucho más tarde, continuó enviando durante un tiempo las cartas supuestamente escritas por Víctor.

El marido de Gerda, la joven viuda María Peñasco y el resto de los 710 supervivientes fueron rescatados por el barco Carpathia, buque de la compañía rival. Días después, el Carpathia llegó a Nueva York siguiendo el mismo trayecto del Titanic.

El Titanic, cuando aún navegaba

El anillo y la historia de Gerda o la de Alfred, junto a muchos otros objetos e historias se pueden ver en Titanic: The Exhibition, que desde el 23 de marzo está expuesta en el Museu Marítim de Barcelona. Además, la recreación de una habitación de tercera clase o  la de  un pasillo de primera por la que los visitantes pueden imaginar recorrer parte del Titanic, como también las maquetas del barco o el bloque de hielo verdadero que simula un iceberg; hacen de la exposición un verdadero viaje en el tiempo.

Entre los objetos que se pueden ver hay un plato de postre que fue encontrado en 1981 entre las redes de un pesquero español que faenaba en aguas irlandesas. Uno de los marineros le regaló el plato a su hijo pequeño, a su vuelta a La Coruña. 22 años después, en 2003, y cuando Titanic: The Exhibition estaba expuesto en la ciudad gallega, un joven llamado Antonio Varela, reconoció el símbolo de la ya desaparecida compañía naviera propietaria del Titanic, White Star Line. Era el mismo emblema que figuraba en el plato en el que había comido tantas veces desde que era pequeño, y que guardaba como un tesoro del mar encontrado por su padre. “Seguramente fue lanzado por la borda por uno de los tripulantes encargado de lavar los platos. Por aquel entonces, los encargados de cocina tenían por costumbre lanzar al mar el último de los platos que estaban fregando” explica Luis Ferreiro, director de Musealia, creadora de la exposición.

Tras ser analizado en EE.UU. no se pudo asegurar que fuera del Titanic, pero si se comprobó que pertenecía a la vajilla de tercera clase de uno de los tres barcos gemelos: el Olimpia, el Titanic o el Britannic. Los tres trasatlánticos utilizaban una vajilla idéntica diferenciada con un sello en la base. Pero ese sello, quizá por la sal del mar o por el paso del tiempo, acabó por borrarse.

Plato encontrado por el pesquero español en 1981

Además del plato, España tiene bastante vinculación con el mítico buque. En él viajaron, además de los Peñasco, siete pasajeros y un tripulante español, la sede de la compañía creadora del Titanic es hoy en día la embajada española en el Reino Unido y la exposición es una obra de la compañía española Musealia. Antes de Barcelona, donde ya estuvo en 2004, la muestra se pudo ver en Copenhague (Dinamarca), Estocolmo (Suecia) Berlín (Alemania) y en Madrid y en La Coruña, entre otros.

Hoy en día la historia del trasatlántico sigue levantando una gran expectación. En los meses que Titanic: The Exhibition lleva expuesto en Barcelona ha sido visitado por más de 100.000 personas. Como a veces ocurre, su tragedia lo convirtió en leyenda. El 15 de abril de 1912, el Titanic colisionó con un iceberg y se hundió en el Atlántico. Aquel día murieron 1.514 personas, y el nombre del buque y su corta existencia se hicieron un hueco en la historia contemporánea.

El próximo 30 de septiembre la exposición se traslada a Sevilla. Pero antes el visitante 110.000 de Barcelona, premiado con un viaje a Nueva York, habrá realizado, 100 años después,  el viaje que el Titanic jamás pudo completar.

Publicado el 12-08-12 en el País bajo el título Anillos, platos y mentiras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El electro-jazz germano aturde el CaixaForum

>Gorka Ellakuría

Una batería tocada con aparente monotonía y un sintetizador que emitía repetidamente sonidos africanos llenaron ayer el patio de la entrada del Caixa Fórum de Barcelona. La actuación de Jaki Liebezeit y Burnt Friedman dio comienzo al ciclo de conciertos gratuitos “Avant-Jazz”.

El grupo, formado por Liebezeit, ex batería del grupo alemán Can y compañero de escenario del legendario trompetista Chet Baker, y Friedman, una de las figuras de la electrónica alemana atrajo a fanáticos del Jazz, jóvenes seguidores de la música electrónica alemana, pero también a personas de avanzada edad y a madres con niños que al salir de alguna de las exposiciones se quedaron para ver el concierto.

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Liebezeit & Friedman