El portero suplente

Cuando salió de las duchas, ella ya no estaba. Volvió a entrar al vestuario y comprobó que el único que faltaba era Toni, el portero. ¿Cómo no me había dado cuenta?- se preguntó desesperado. Por cómo la miraba, por cómo hablaba de ella, era obvio que estaba obsesionado por conseguirla. Seguramente ya estaban los dos de camino a Lugo. Lo pensó mientras iba conduciendo hacía su casa, con el asiento del copiloto vacío. Miró su estantería. Entre los libros había un hueco reservado para esa copa que jamás tendría. Se la había birlado el portero suplente. 

Gorka Ellakuría

*Micro-relato (100 palabras) para el concurso St. Jordi de la revista Panenka. Obligatorio que empiece por la frase: ” Cuando salió de las duchas, ella ya no estaba”.

http://www.panenka.org/charlas/una-rosa-un-libro-y-panenka/

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