El independentismo pincha en su protesta contra Fernández Díaz

A cuatro días para que se celebren elecciones generales, parece que ni siquiera las filtraciones de las conversaciones entre el entonces Ministro del Interior (ahora en funciones) Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso, director de la Oficina Antifraude de Catalunya, han logrado despertar a un independentismo catalán que apenas ha sido protagonista durante la campaña electoral.

Las tres principales organizaciones independentistas de Catalunya han logrado movilizar a poco más de mil personas en un acto de protesta que se ha celebrado frente a la delegación de gobierno en Barcelona para pedir “un nuevo país libre de corrupción de Estado”.

“Hay cuatro gatos”, le comenta en castellano Roser de la Osa (48 años) a un participante al que conoce mientras en su mano sujeta una estelada todavía por desplegar. No esconde su decepción ante la escasa participación cuando se le pregunta, aunque lo excusa: “aquí en Catalunya trabajamos hasta las ocho” (la manifestación se ha convocado a las siete y media).

“España es una tierra amiga” apunta Roser. Con familia en Murcia y voluntaria de la ANC (una de las asociaciones organizadoras). “Estoy enfadada y decepcionada. No entiendo como en España siguen votando al Partido Popular”. Pero tampoco se fía de Podemos: “Aunque ganen no aceptarán un referéndum. El de la coleta ha demostrado que sus líneas rojas son de color salmón”.

El acto ha empezado con la lectura de un manifiesto. “El estado español trata a los catalanes como ciudadanos de segunda”. “No garantizan ninguno de los derechos básicos”. Pocas referencias al asunto Fernández Díaz- De Alfonso, más allá de un cantico pidiendo la dimisión.

La gente se saluda, muchos parecen conocerse de actos independentistas como el de la tarde. La delegación está en el centro de Barcelona pero muy pocas personas se suman al acto ya empezado. Un hombre ataviado con una capa de superman y una barretina vende camisetas con lemas independentistas. A su lado unos jóvenes miran el acto desde la distancia, atentos a las intervenciones mientras beben cerveza.

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Iglesias apuesta en Barcelona por un referéndum de independencia para Cataluña

En su segunda parada electoral, Pablo Iglesias ha despejado pronto la incógnita de su postura frente a los anhelos soberanistas. El líder de Unidos Podemos ha reconocido en Barcelona que la formación que él lidera está por la labor de brindarle un referéndum de autodeterminación a Catalunya. Las varias miles de personas que se han acercado para arropar a Iglesias han celebrado tímidamente esa declaración de intenciones. En cambio, se han mostrado mucho más efusivos cuando las consignas iban dirigidas contra el Partido Popular (PP) o contra Albert Rivera, que han provocado el “Sí, se puede” general.

Ahora Podemos buscó un lugar con simbología para su acto en Catalunya. Con el Arco del Triunfo como telón de fondo, situado en el Paseo Lluís Companys. A la cita han acudido grupos de jubilados de pueblos cercanos a Catalunya ataviados con sombreros de paja con la marca de Podemos, camisetas lilas y banderas republicanas. También se han acercado muchos padres con hijos adolescentes, pese a la amenaza del sol de junio, en esta ocasión amortiguado por unas nubes que han regalado bastantes momentos de sombra. Y como viene siendo habitual desde que naciera Podemos, muchos universitarios, la mayoría luciendo camisetas con mensaje, del tipo: “Yo voté a Pablo”.

Ada Colau ha arrancado el acto, muy cómoda en su rol de alcaldesa y marcando terreno. “Siempre me hacen hablar la última y ahora me apetece hablar la primera”, ha apuntado. Ella ha sido la que ha mencionado por primera vez la necesidad de un referéndum para Catalunya y ha inaugurado dos términos que se repitieron en todos los discursos: fraternidad y pueblos. Pero la incógnita ha empezado a sobrevolar en el multitudinario ambiente tras las intervenciones de Íñigo Errejón y de Alberto Garzón. Ninguno ha mencionado el tema catalán. Solo los miembros de En Comú Podem habían insistido en el referéndum para Catalunya. Dos horas después de iniciarse el mitin ha tomado la palabra Pablo Iglesias en una intervención de apenas diez minutos. Errejón y Garzón le habían guardado la exclusiva al líder, pues fue Iglesias el que finalmente ha reconocido apostar por el derecho de los catalanes a votar su continuidad en España: “Queremos un referéndum en Catalunya y que los catalanes decidan su futuro”. Y ha añadido: “Aspiro a ser el presidente que escucha a Catalunya, que le reconoce sus derechos y que tiende puestos que otros volaron”.

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El milagro de Santa Coloma

Faltan diez minutos para la misa de 12 y la parroquia San Juan Bautista de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) está casi llena. Por los altavoces se oye cantar a capela al párroco Francesc Espinar, que se detiene y con una media sonrisa dice: “¿Qué pasa, qué hoy no quieren cantar?“. Las señoras ríen. El cura vuelve a empezar. Lo hace con tanta efusividad que se le enrojece la cara. Camina de lado a lado, sobre un altar por el que se mueve como si fuese un escenario.

Hay algo de italiano en su forma de hablar, una especie de reminiscencia de sus años de formación en un pequeño pueblo napolitano. Los bancos de delante están ocupados por mujeres españolas de entre 70 y 80 años. “¿Tu hijo ya ha encontrado trabajo?“, pregunta una. La otra baja la mirada y niega con la cabeza. A un lado, los maridos comentan el tropiezo de liga del Barça contra el Valencia. Uno lleva el Marca y se queja: “Ay mi Betis, ese si que me hace sufrir”. SEGUIR LEYENDO

Publicado en Zoomnews.es

La Barcelona que conoció a Bolaño

La vida de Roberto Bolaño (1953-2003) tuvo distintos escenarios. Santiago de Chile, México D.F., Girona, Blanes, y durante tres años, también Barcelona. «En aquel tiempo yo tenía veinte años y estaba loco. Había perdido un país pero había ganado un sueño», escribió el autor chileno en Perros Románticos, uno de sus poemas sobre su etapa en la capital catalana. Llegó en 1977, cuando para muchos jóvenes sudamericanos Barcelona había sustituido a París como destino soñado. Todo era más barato que en la capital francesa, el idioma era el mismo y llegaban a una España que dejaba atrás una dictadura militar, mientras que en países como Chile, Argentina o Uruguay no habían hecho más que empezar.

Bolaño, en la terraza del bar Universitari de Barcelona

El Bolaño de Barcelona tuvo un gran vínculo con el barrio del Raval. Durante su primer año en España vivió en el número 45 de la calle Tallers, en la cuarta planta de un antiguo convento. Su piso apenas tenía 25 metros cuadrados y el baño lo compartía con el resto de vecinos de rellano. Tenía dos ventanas que daban a otro bloque de pisos idéntico, separado por un camino adoquinado con la amplitud idónea para que en un pasado, aún más lejano, pudieran entrar los carruajes. «Su casa era muy humilde. No sé cómo podía vivir allí», explica Martín Fernández, vecino por aquel entonces de Bolaño. Recuerda que el escritor, que entonces tenía 24 años, fumaba tabaco constantemente, aunque reconoce que no tuvo gran relación con él: «Era serio. A veces saludaba y otras no». En aquella época aún no había portero automático y la verja que separaba el pasaje del antiguo convento y la calle Tallers permanecía cerrada. Era un impedimento que quienes lo iban a visitar a salvaban gritando: «¡Roberto!», para que éste bajara.

Entonces, el joven de mirada miope y pelo alborotado, se encontraba con alguno de sus amigos: el escritor barcelonés A. G. Porta, los poetas Bruno Montané y Xavier Sabater, Álvaro Montané o Inma Marcos, entre otros. Se reunían en los futbolines que había en Tallers 39. Allí hablaban sobre poesía, jugaban al futbolín, o echaban una peseta en el millón del local —en la mayoría de sitios costaba cinco pesetas. Eran los últimos 70 y a muchos sitios ya habían llegado los juegos de «marcianitos». Sus amigos recuerdan que ése era el juego preferido del joven Bolaño. Frente a los futbolines estaba, y sigue estando, el bar Cèntric. Un local de estilo modernista que hace meses que no abre la persiana. Según cuenta un vecino, el negocio lo han traspasado y los nuevos dueños pretenden hacer una cervecería de época. Aquél era uno de los sitios donde se podía ver al chileno tomando un café, en las ocasiones en que se podía permitir tomar algo.

El que apenas ha cambiado es el café Parisienne, también en Tallers. En aquel lugar había una gramola con la que el grupo de amigos obligaba al resto de clientes a escuchar algo de Jimmy Hendrix o de The Alan Parsons Project. Aunque la verdadera debilidad musical de Bolaño era Patty Smith. Años después, cuando el escritor hacía siete años que había fallecido y ya se había convertido en un fenómeno literario en los EE.UU, la cantante de Chicago se declaró admiradora de las obras del chileno. «Leer a Bolaño ha sido una revelación para mí», confesó Smith en 2010.

Amigos de su época de Barcelona recuerdan que el autor de Los detectives salvajes solía dar largos paseos por las calles de la ciudad. Lo hacía cuando su obsesión por escribir o cuando los múltiples y precarios trabajos que ejerció le dejaban algo de tiempo libre. Por el camino se paraba en la antigua Bodega de la calle Fortuny, en el Estudiantil de la plaza Universitat o iba a las sesiones doble del cine Cèntric, que estaba en la calle Peu de la Creu, donde ahora está la sede de una conocida editorial. 
Más tarde se trasladaría a vivir con su hermana, su madre y la pareja de ésta, a un edificio de estilo modernista situado en Gran Vía 399, próximo a la plaza España. Entonces le salió un trabajo de vigilante en el camping La Estrella de Mar, y tuvo que desplazarse a diario hasta Castelldefels.

En 1980 se fue a vivir a Girona y no volvió a instalarse en la capital catalana. Se marchó habiendo escrito ya una primera versión de su novela Amberes, donde habla de una ciudad condal en la que: «Los polis están cansados, hay escasez de gasolina y miles de jóvenes desempleados dando vueltas por Barcelona».

A pesar del poco tiempo que Bolaño vivió en Barcelona, la ciudad se hizo un hueco en su mundo literario. Las novelas y poemas del chileno cuentan con numerosas referencias a la época en que vivía en la calle Tallers o en la Gran Vía. Barcelona es un elemento más del «universo Bolaño»: aquél en que la ficción se mezcla con los lugares y personas que pasaron por la vida del escritor. >>Gorka Ellakuría

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El electro-jazz germano aturde el CaixaForum

>Gorka Ellakuría

Una batería tocada con aparente monotonía y un sintetizador que emitía repetidamente sonidos africanos llenaron ayer el patio de la entrada del Caixa Fórum de Barcelona. La actuación de Jaki Liebezeit y Burnt Friedman dio comienzo al ciclo de conciertos gratuitos “Avant-Jazz”.

El grupo, formado por Liebezeit, ex batería del grupo alemán Can y compañero de escenario del legendario trompetista Chet Baker, y Friedman, una de las figuras de la electrónica alemana atrajo a fanáticos del Jazz, jóvenes seguidores de la música electrónica alemana, pero también a personas de avanzada edad y a madres con niños que al salir de alguna de las exposiciones se quedaron para ver el concierto.

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Liebezeit & Friedman

Celebrar que se sigue con vida

>Gorka Ellakuría

Un local que ha estado cerrado durante dos meses, aunque sea por un tema de licencias, debe celebrar su reapertura a lo grande. Y más en los tiempos que corren en los que uno teme pasear y descubrir que aquel bar de menú o que aquella librería de la esquina han bajado la persiana para no volver a abrir.

En su reinauguración, el Slow (París, 186) se llenó de amigos y se sirvieron “cocktails”  a cuenta de la casa. La renacida cocktelería podrá abrir hasta las seis de la mañana. Salvo su nuevo horario, todo sigue igual. Su larga barra de madera sigue en pie, dispuesta a soportar el codo y las conversaciones nocturnas de policías de paisano, escritores que renunciaron a escribir,  periodistas taciturnos y  yuppies que dejaron el Saab aparcado para moverse en bicicletas de diseño.  La decoración del local sigue siendo la misma: Papel de pared gris floreado, cortinas de terciopelo granate y una gran estantería iluminada repleta de botellas de whisky y de ginebra.

Por suerte los cocktails de Paco Bretau y de Francesc Galera tampoco han cambiado. Continúan siendo elaborados y generosos con el alcohol. Se agradece que siga siendo una cocktelería y no haya caído en modas pasajeras como la del Gin-tonic más hamburguesa.

En la planta de arriba, el Slow tiene una amplia sala de baile iluminada por unos paneles  de luces Lead al más puro estilo Daft Punk. Su pista de baile y su equipo de disc-jockey ya lo querrían para sí muchas discotecas de la ciudad. La novedad es que entre semana se podrán ver actuaciones en directo de todo tipo de música, desde Jazz hasta Rock alternativo. La banda de rock Malditos Roedores fueron los primeros en sonar en directo. Después, el disc-jockey se encargó de pinchar clásicos del rock de los 60 y 70 hasta las seis de la mañana. Fue entonces cuando se acabó la fiesta.

Ahora al Slow le toca recuperar el tiempo perdido y hacerse de nuevo con un hueco entre las decenas de cocktelerías de la ciudad.  Lo que es indudable, es que esta Barcelona postolímpica, preocupada en contentar a los turistas madrugadores y que parece dormitar de noche, cuenta de nuevo, con otro sitio para aquellos que se niegan a pensar que sólo se vive de día

Barra de la cocktelería Slow, c/ París 186, Barcelona

Vuelven “Els Polseres”

  • Desde hace una semana se está grabando la segunda temporada de la serie catalana “Polseres Vermelles”

    Siguiendo un largo y estrecho camino hasta llegar al punto más alto de Cabrils (Barcelona), llegamos a un hospital abandonado en el que se rueda la segunda temporada de Polseres Vermelles. Lo que antaño fue un centro de una mutua privada, donde algunos afortunados se retiraban para recuperarse entre la naturaleza, es ahora un mole de hormigón amarillento acechada por la vegetación, que tapa ventanas y se cuela por cualquier brecha. Han sido muy largos estos dos años de impasse entre el rodaje de la primera temporada y el de la segunda. Durante este tiempo no sólo han crecido los hierbajos y las humedades, sino que los actores han dejado de ser niños para convertirse en adolescentes y los espectadores somos, irremediablemente, dos años más viejos. La propia serie ha madurado, como si su vida corriera al mismo tiempo que el de sus protagonistas. No es nada nuevo, las películas de la saga Harry Potter , por ejemplo, ya explotaron esta fórmula.

    “Es diferente la consciencia de la enfermedad de un adolescente que la de un niño. Si reflejáramos ahora la enfermedad, tal y como lo hicimos en la primera temporada, cuando aún eran niños, nos quedaría un historia muy frívola” explica el director Pol Freixa.

    Al parecer, la serie será más adulta y más dura. Un cambio de rumbo que no debería ser drástico. En una temporada la serie ha superado con creces el mejor de los sueños que pudieran haber tenido el director o su guionista Albert Espinosa. Después de arrasar en TV3, llegó la prueba de fuego. ¿Funcionaría una serie hecha en catalán, doblada al castellano pero con referencias muy locales (música, nombres de los personajes..) en el prime time de una cadena nacional? En la primera emisión de dos capítulos se despejaron todas las dudas. Logró tres millones de espectadores, una cifra más propia de la época pre-TDT, cuándo los canales se podían contar con los dedos de una mano. “Siempre soñé con estrenar una serie que se pudiera ver en todo España, y con “Polseres Vermelles” al final lo he conseguido”, explica, un tanto emocionado, el guionista de la serie Albert Espinosa. Por si fuera poco, la serie se ha vendido a cadenas de Francia, Italia, Méjico, Corea y al canal ABC de Estados Unidos.

    Una hora antes del rodaje, los pasillos del hospital ya están abarrotados de técnicos de sonido, cámaras, chicos con cables en la mano y maquilladores; mientras, los Roc, “LLeó”, Cristina o Jordi charlan y bromean como amigos de escuela esperando para entrar en clase. Antes de cada temporada, los jóvenes actores de “Polseres Vermelles” pasan una semana en una casa rural a modo de colonias. Es una técnica utilizada por el director para lograr crear lazos de amistad entre ellos que inconscientemente son captados por el espectador y que hacen que las tramas sean más creíbles.

    Momentos, que algún día serán recuerdos de juventud, de los “que marcan”, como dice Espinosa. El director, los guionistas y los actores parecen estar en un permanente campamento de verano. Quizá sea ese el éxito de la serie.

    Gorka Ellakuría

     

     

     

La pasarela 080 premia la mesura

Hay muchas maneras de recibir un premio, y una de ellas es con desconcierto. Así, con la cabeza gacha y con la sorpresa aún en sus caras, fue como el joven dúo de creadores Daniel Martínez y Arturo Lierah recogieron ayer el premio 080 Barcelona Fashion de la edición de verano.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/07/13/catalunya/1342167524_495473.html

Camarón es de otra época

>Gorka Ellakuría

Gana España, a lo grande, casi sin esfuerzo. Antes de que acabe la primera parte ya se oyen vecinos celebrar la victoria y una hora después la fiesta se traslada a la calle. Es el tercer título consecutivo en menos de cuatro años de una generación de futbolistas inigualable que han situado el palmarés de la selección en el lugar que por juego, y por jugadores, debería haber ocupado desde mucho antes.

Celebra que celebrarás, recuerdo el largo camino que los que como yo hemos confiando siempre en la selección, ésta que ahora los modernos llaman “la roja” . Madrugones para ver los partidos del mundial de USA a horas que nunca imaginé que existían, sentado bien cerca de la televisión junto a mi hermano, como hacíamos los niños de antes del plasma. Un sentimiento que nació entonces y que vincularía siempre con la derrota y el infortunio. El ritual de iniciación finalizó de forma trágica. Salinas falló lo que ya no fallamos nunca: un mano a mano ante el portero (Pagliuca) y Luis Enrique salió del campo con la nariz destrozada por un codazo de Tassoti, que sentimos tan brutal e increíble como las ostias que se repartían Son Goku y compañía. Aquella Italia, además, tenía un jugador de dibujos animados llamado Baggio (injustamente olvidado por los obsesos en crear listas de mejores jugadores y demás) que deseábamos que fuera de los nuestros y  al que veneramos en silencio, por miedo a que nos consideraran traidores o chaqueteros.

Ese era el inicio de  aquellos años en que soñamos con ser los más buenos y siempre nos íbamos antes de tiempo. Salió cruz tantas veces como lanzamos la moneda. Como esos países del norte de Europa, que en mal momento, decidieron diseñar su euro prescindiendo de un lado que pudiera diferenciarse como la cara.

Salió cruz en la Euro del 96, en los penaltis ante los ingleses del histriónico Seaman; también en el Mundial de Francia del 98, cuando “Zubi” tocó un centro de Nigeria y se metió el balón en su portería. Una derrota que nos peso como una losa y que nos impidió pasar el grupo de clasificación; Cruz también en la Eurocopa del 2000, cuando Raúl falló el penalti que nos habría puesto por delante de Francia en el partido de cuartos y que nos eliminó con un gol del francés de origen argentino David Trezeguet; Cruz cuando nos tocó el arbitro egipcio que cortó las alas (anuló por fuera el centro de gol de Joaquín, …) de un equipo que jugó como nunca y que fue eliminado injustamente en los penaltis; Fue cruz también la eliminación del grupo de la Euro 2004  en favor de esos dos países que junto a nosotros los más rancios se empeñan en denominar PIGS. Ni Portugal ni Grecia jugaron como nosotros, pero aún así no pasamos; luego vendría el mundial del 2006 y los octavos frente a la Francia de Ribery, aquel tipo con cara de malo que con su gol jubiló para la selección, a Raúl, el ídolo, el mirlo blanco que jamás logró que nuestra suerte cambiara. Si es pesado leer tanta desventura, peor fue vivirlo.

Luego llegó la segunda oportunidad (tras el mundial de 2006) de Luís Aragonés. Aquel viejo loco, hombre del pasado, de la España rural de la que somos herederos, con un proyecto de futuro en esa cabeza que parecía hueca. Le dio estilo a la selección y vio en Xavi y en Casillas a los nuevos lideres que España necesitaba. Ganamos y entendimos muchas cosas. Entendimos cual era el camino, en quien debíamos confiar y el porqué del mote de “el sabio de Hortaleza”.

Acostumbrados a tanto infortunio, resulta difícil celebrar algo que parece tan fácil. Algunos no estamos acostumbrados aún a tanta alegría, y casi nos sentíamos más a gusto en la derrota y la desventura de aquellos equipos quijotescos, de mandíbula prieta y de mala leche en la mirada, que con esta generación de chicos de buenos gestos y dientes de anuncio.Todo tiene un porqué y sin duda es parte del cambio de España, que aún y estando perdida y sin rumbo aparente, avanzó durante 30 años lo que ningún país ha progresado en tan corto plazo. Aquello también fue un record, una gesta de todos que ha permitido que los jóvenes deportista nacieran sin el complejo y el miedo de decir sin ruborizarse el país en el que habían nacido.

Hoy se cumplen 20 años de la muerte del gran Camarón, que cantaba las penas de esa España que parecía maldita y que no se decidía a volar. Hoy, con la resaca de la victoria, cuando pensamos en la selección, esos lamentos parecen exagerados, de otra época.

El rey Smith

>;Gorka Ellakuría

The Cure son una banda capaz de hacerle replantear a cualquiera eso de tener un grupo (Wilco, sin ir más lejos). Los de Robert Smith tocaron durante más de dos horas; y digo tocaron porque no encuentro otro verbo, pero aún así, creo que se queda corto. La gente estaba emocionada, excitada, en trance. The Cure ha sido la banda sonora de la adolescencia de varias generaciones y una vez los enganchó les ha acompañado toda la vida. No es para menos la excitación. Robert Smith lo sabe y con esa voz tierna y angelical, que no ha perdido pese a sus 53 años, se esforzó en repasar sus grandes éxitos y tocó muchas de las canciones del último disco.

Después la nada. El listón quedó tan alto que muchos decidieron marcharse a casa. Los que se fueron se perdieron a M83. Los franceses son una de las niñas bonitas de la crítica. La verdad es que después del concierto muchos entendieron el porqué. Su pop electrónico obliga a mover las piernas, a saltar, a perder la vergüenza. Los críticos, esos tipos sin corazón y movidos en ocasiones por intereses ocultos, a veces tienen razón. En este caso, 83 razones.

The Cure Primavera Sound 2012

La importancia de parecer democrático

>Gorka Ellakuría

Dos días y 96 preguntas para saber cómo queremos que sean las Ramblas. La poca gente que se acerca, no tiene ni idea de qué es aquella paradita al final de las Ramblas presidida por un cartel que anuncia “la rambla democràtica”. Un portátil, dos vallas y tres mesas de plástico blanco de las que venden en el Carrefour son los medios con los que la asociación de vecinos de Las Ramblas cuenta para saber la opinión de los barceloneses sobre el estado actual de la emblemática avenida. Demasiada pregunta para tiempos en los que todo se ha vuelto tan inmediato.

 La mayoría de los interesados se lleva el cuestionario prometiendo volver el día de Sant Jordi con sus respuestas. Antes, uno de los tres voluntarios, todos ellos en edad de jubilación, le explica el funcionamiento de la consulta. Por si fuera poco, además de las 96 preguntas, los votos tienen diferente valor en función del barrio en el que se resida. En última instancia, el voto menos valioso es el del resto de  ciudadanos del mundo(turistas). Tardo un rato, pero me vienen dudas que no puedo evitar. ¿Se puede considerar “democràtica” una consulta en la que los votos de unos ciudadanos valen más que los de otros? Si el objetivo del referéndum es saber el tipo de ramblas que desean los barceloneses frente al actual modelo turístico, ¿qué sentido tiene que puedan votar los extranjeros?

Se sigue acercando gente, pero son pocos los que se sientan en las sillas a rellenar el cuestionario. Mientras, aparece un joven y, señalando a los organizadores, le dice a un cámara que expliquen porqué no dejan votar a los que tienen un comercio en la zona. El chico se marcha pero uno de los voluntarios, muy nervioso, responde que no caben en este tipo de consultas intereses privados. El voluntario, animado por el protagonismo del momento, comienza a explicar a cámara los problemas de Las Ramblas y sus alrededores. Habla durante más de 15 minutos y repite muchas veces la palabra “democracia”. Durante el discurso habla de prostitución, de extranjeros, y ríe de forma extraña cuando explica  que su calle es la que controlan las prostitutas guineanas. Cuanto más habla, más se puede percibir su odio hacia los que considera un problema. Me marcho sin saber aún por qué la han llamado “rambla democrática”. Quizá sea yo el que no haya entendido el significado de democracia.

 A pocos metros, una prostituta y dos cuarentones, con poca apariencia de extranjeros, discuten y ríen alternativamente. Junto a ellos, en el banco de al lado, una anciana lee tranquilamente un diario gratuito. Al fin y al cabo, quizá Las Ramblas no hayan cambiado tanto como algunos dicen.

>Gorka Ellakuría

Postal de las ramblas de Barcelona. Foto: despuesdeana.blogspot.com