¡Adiós, Nick!

Abrí la ventanilla. El frío y el viento casi me impedían abrir los ojos. Sentía como el aire me deformaba las partes flácidas de mi cara. El retrovisor me reveló la patética expresión que tenía con la cabeza fuera del coche.

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Yo solo

Conozco tipos tan atemorizados por las manchas que agarran el tenedor como un cirujano sostiene un bisturí, rezando para que la mano no les juege una mala pasada y les arruine el día. No se trata de algo educacional, de eso estoy convencido.