El día que conocí a Lediakhov

Las niñas del club, con sus largas melenas y finas figuras, nos miraban jugar al fútbol mientras tomaban el sol en la azotea del edificio. Nosotros intentábamos capturar una imagen de esos cuerpos casi desnudos, de reojo, para que no se notara, sin saber muy bien si les gustábamos o nos despreciaban.

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