La Monumental, plaza fantasma

La polución mezclada con polvo cubre levemente los huevos blancos y azules que coronan la centenaria plaza de toros estilo bizantino. Unas finas grietas recorren la fachada de La Monumental de Barcelona y las contraventanas de madera que dan a la calle permanecen cerradas, incluso de día. En sus muros aún se pueden ver los disparos de bala de la Guerra Civil que detuvo para siempre la plaza. Fuera, si uno se fija, aún hay restos de pintura roja y un casi ilegible “asesino” escrito con pintura azul en uno de los escalones de entrada al coso.

La entrada izquierda permanece abierta y hoy, mayo de 2014, una familia con aspecto y acento yanki accede y pregunta en taquilla: “¿Cuándo es el siguiente espectáculo (when will be the next show)?” Les ofrecen el tour por la plaza y la visita al museo del toro por seis euros, pero nada de corridas (“no shows“). Poco después, un rubio alto y una asiática enfilan el camino hacia a las taquillas. Probablemente desconozcan también que desde hace casi tres años es imposible ver una corrida de toros en Barcelona. Desde la prohibición, la Monumental, último feudo taurino en activo de los tres que tuvo la ciudad Condal, malvive de mostrarse al turista y de albergar en su arena algún que otro circo ambulante.

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Publicado en ZoomNews.es