Dos pasos por delante

>Gorka Ellakuría

X (Barcelona 1986)

Pegado a un cigarro de marca barata, trata de disimular que se siente pletórico por estar en Manhattan. Con casi 22 años, éste es su primer gran viaje. Pronto para muchos pero tarde para alguien que desde pequeño colecciona imágenes y mapas de sitios con los que sueña en ir algún día. Conoce las calles y se orienta como si fuera un neoyorquino más. Se nota que deseaba realizar este viaje como nadie y se ha preparado para disfrutarlo al máximo. Camina rápido y es difícil de seguir.

Habla mucho, pero es imposible entender lo que dice porque suele andar unos metros por delante. Una vez me explicó la razón de su manera de andar. Es bajito y cree que con esta técnica se ve menos la diferencia entre su altura y la de la persona que le acompaña.  Antes de la revelación, ya se había ganado el mote de “X dos pasos”. Su técnica, si alguna vez había funcionado, no tiene nada que hacer frente a los rascacielos de Nueva York.

 Hace mucho frío pero él viste una fina cazadora de piel y unos viejos Levi’s. Solamente lleva bien abrigada la cabeza que se mantiene caliente bajo su espesa mata de pelo estilo años 60. No se queja del frío, a pesar de que estamos en pleno diciembre y los termómetros marcan menos de cero grados. Mientras, la gente de Nueva York pasa junto a nosotros agarrándose las solapas de sus abrigos y con un café en la mano. 

Iniciamos el viaje solos pero en seguida se nos unen cuatro chicos de Argentina. Con él es imposible no conocer gente. Tiene el doble poder de los imanes. Atrae con  enorme facilidad a muchos desconocidos pero a su vez tiene una gran capacidad para repeler a tantos otros. Se esfuerza en conocer americanos pero no cambia su manera de hablar. Lo hace rápido y en castellano, convencido de que le entenderán.

 Nos creemos invencibles. Paseamos de día y de noche por los lugares que hemos visto ya en muchas películas. Esta vez los protagonistas somos nosotros, aunque en primer plano, gracias a su técnica, siempre figure X. La iniciativa la lleva él. Es lo más parecido a un torbellino. Constantemente se le ocurren planes y sitios a donde ir. Uno puede controlarle unas horas, pero al final se agota y se deja llevar. Desde una discoteca donde los únicos blancos somos nosotros y el disc-jockey hasta un refugio donde recogen a los animales abandonos en Nueva York. Si le sigues, dos pasos por detrás, nunca sabes dónde puedes acabar.

Se esfuerza en convencer de que tiene todo planeado, cuando es evidente que todo en él es improvisación. Al día siguiente, se levanta a las ocho de la mañana fresco como si hubiese dormido 12 horas y me arrastra de nuevo a deambular por las calles de Nueva York. Parece inagotable. Las avenidas que para mí son inacabables, a X le parecen cortas. En el fondo estoy encantado de haber ido con él, porque de otra forma no habría vivido ni la mitad de lo que estaba viviendo.

El animal del área

>Gorka Ellakuría

Los animales salvajes viven al día. Su supervivencia depende de su habilidad para cazar presas y una época sin éxito puede ser mortal. Sin alimento,el animal se debilita, y además de ser más vulnerable, tiene menos fuerzas para cazar lo que no ha sido capaz de cazar cuando estaba bien. Lo mismo les ocurre a los delanteros. La presa de los delanteros es el gol, y sin el gol, un delantero comienza a ser prescindible.

Torres lleva una racha muy mala en la que sólo ha anotado seis tantos  en  temporada y media. El martes pasado, el Chelsea se enfrentó al Birmingham. Cuando la eliminatoria ya estaba sentenciada, Mata le ofreció lanzar un penalti. Torres dijo que no y la grada rival se lo pasó en grande inventando cánticos jocosos contra el delantero (“We want Torres..”). “El Niño” estaba más debilitado que nunca, y muchos diarios españoles aprovecharon para ahondar en la herida del futbolista madrileño, al que no  perdonan su pasado Atlético.

A muchos les falla la memoria, y ya no recuerdan que hace 11 años, un chico menor de edad se convertía en la esperanza del Atlético. En aquel verano del 1999, los rojiblancos empezaron a olvidar una de las etapas más tristes de su historia, ascendiendo de nuevo a la Primera División. Si es difícil hacerse cargo de un equipo con 17 años, aún lo es más si se trata del Atlético de Madrid.

El tiempo ha pasado y Torres está ahora en el Chelsea. Sus estadísticas goleadoras son decepcionantes, pero pocos periodistas han hecho un ejercicio de análisis más allá de la fría estadística del gol. ¿Acaso no influye en el rendimiento de un delantero el sistema de juego del equipo? ¿No es Torres un jugador de los que aporta muchos recursos a un equipo, más allá del gol?

Un dato: en su primer año en la Premier, Torres anotó 29 goles con el Liverpool, superando el récord del mítico Michael Owen.

En poco más de una semana, el Chelsea ha cambiado de entrenador  y  “el Niño” ha marcado dos goles frente al Leicester. A partir de ahora, las defensas no estarán tan tranquilas ni las hinchadas rivales tan felices sabiendo que Torres se ha vuelto a encontrar con el gol.

Fernando Torres tiene que empezar a coger protagonismo, ahora que el Chelsea le necesita, casi tanto, como le necesitó aquel Atlético del 1999.

Dos ABC, dos Españas (I)

>Gorka Ellakuría

Durante el tiempo que duró la Guerra Civil se publicaron dos ediciones distintas del diario ABC. Una edición por bando. Un documento histórico imprescindible para entender el conflicto del 36

El 17 de julio de 1936 se produjo un alzamiento militar en el norte de África considerado por los historiadores como el suceso que dio inicio a la Guerra Civil española. El conflicto finalizó el 1 de Abril del 1939 con la instauración de la dictadura del general Franco. Dos años y nueve meses de una guerra que se caracterizó por la división del país en dos bandos, uno republicano y otro nacional. La partición en dos del territorio fue variando a medida que evolucionó la guerra y la gran mayoría de los ciudadanos tuvo que unirse al bando que dominaba su zona. A excepción de las ciudades, donde existía un clima político muy intenso, gran parte de los españoles carecían de un criterio político formado. Ni sabían que sucedía ni sabían a quién apoyar. Por esta razón fue tan importante la propaganda política. El objetivo de la propaganda no era sólo alentar a sus seguidores y desprestigiar al bando contrario, sino que también debía conseguir nuevos adscritos a la causa. Los diarios sirvieron de altavoz para difundir las posiciones de cada uno. El caso más interesante es el del diario ABC, que llegó a tener dos ediciones simultáneas, una para cada uno de los bandos: El ABC de Madrid y el de Sevilla.

 

Inicio de la doble edición del ABC

El 18 de julio de 1936, el  diario ABC publicó dos noticias de dos sucesos trascendentales para el inicio de la guerra. Una anunciaba la muerte del general Balmes en Canarias. La noticia relataba que el general había muerto al disparársele una pistola cuando intentaba desencasquillarla. Junto a la pieza de la muerte de Balmes se apuntaba que: “El general Franco sale para las Palmas”. Actualmente pocos historiadores discrepan en considerar que, muy probablemente, el general Balmes fue asesinado al negarse a formar parte de la sublevación. La otra de las piezas se encuentra en el apartado de noticias de última hora, y relata como el Gobierno informó de “un movimiento militar en Marruecos”. Se trataba del alzamiento militar planeado por Sanjurjo y por Mola con la colaboración del general Franco.

EL 20 de julio de 1936, parte de los trabajadores del ABC de Madrid se apropiaron del diario y crearon un comité que se hizo cargo de la empresa. Tras el cambio, se mantuvo sólo a tres de sus redactores y a un fotógrafo. A partir de ese día, la línea editorial el diario de la calle Serrano cambió radicalmente dejando de ser un periódico conservador de la iglesia para convertirse en un periódico de izquierdas, partidario de la cuestionada Republicana. Desde ese momento el ABC vivió su particular Guerra Civil.

Del 20 al 25 de julio no se publicó el ABC de Madrid. Tras la incautación del diario, los trabajadores tardaron cinco días en tener lista la edición del nuevo ABC. El día 25 de Julio de 1936, la renovada edición madrileña publicaba en portada el siguiente titular: ¡Viva la República! Anteriormente, el diario ABC de Sevilla había publicado el día 22 de julio una portada en la que apoyaba al alzamiento militar y la conquista de Sevilla por  Queipo de Llano con el titular: ¡Viva España!. Se iniciaba así una doble edición de un mismo diario que abarcaban las dos ideologías de una España en guerra. La doble edición del ABC es un hecho insólito en la prensa española y cuyo análisis  comparado nos puede aportar un poco más de luz sobre lo ocurrido.

Una guerra, dos puntos de vista

Iniciada la guerra, el ABC de Sevilla publicó el 22 de julio del 1936 una noticia bajo el titular: “Guerra a muerte entre la Rusia Roja y la España Sagrada” y con el subtitulo: “por la salvación de la patria”. El ABC era el rotativo por excelencia de la derecha española, y el de Sevilla era el que mantenía la línea original del diario. El 24 de julio la edición sevillana ya especulaba sobre el éxito del alzamiento militar: “El movimiento salvador de España sigue su marcha arrolladora hacia el triunfo final, que ya está próximo”

Por su parte, el diario ABC de Madrid, inició el 25 de julio su nueva etapa como diario del bando republicano. En la primera edición, el diario publicó un editorial donde fijaba la nueva línea ideológica . “Una nueva vida” donde “todo en ABC es ahora republicano” donde no queda “ni rastro de los que un día combatieron al régimen que guía España”, así se definía en su estreno la edición madrileña. “El ABC será amigo de la libertad y de la democracia” y  “combatirá las dos plagas nacionales, el clericalismo y el militarismo, que abrazadas y confundidas forman el fascismo”.

A medida que pasaban las semanas, las noticias de ambos diarios se iban sucediendo con un tono distinto que nos da una pista del progreso de la guerra. Las noticias de la edición madrileña cada vez son menos optimistas y se centran en resaltar los territorios que lograron aplacar los ataques de los nacionales.  En cambio, en el ABC de Sevilla, publican noticias con constante referencia a una próxima victoria de los sublevados y cada día menciona un territorio (por pequeño que sea) que ha sido conquistado por los militares contrarios a la República.

>Gorka Ellakuría

Licenciados y perdidos

 

No es lo mismo preparar la maleta por gusto que por obligación. Enzo T., un italiano licenciado en derecho por la Universidad de Barcelona, se marcha a Australia en busca del trabajo que tras siete meses no ha logrado encontrar aquí. Se trata de un chico acostumbrado a hacer la maleta. Constantes visitas a sus familiares de Sicilia le han obligado a ello. Esta vez es distinto. Mientras apila su ropa de forma desordenada en una vieja Samsonite, especula cómo será su vida allí. Se expresa con resignación pero con el tono jocoso con el que acostumbran a edulcorar las penas algunos italianos. Tiene 25 años, está inscrito en el Colegio de Abogados, habla cinco idiomas (italiano, español, catalán, inglés y francés) y no encuentra un trabajo en el que le paguen más de 400 euros al mes.  Sus padres ya no le pueden enviar dinero como antes y cada vez le resulta más difícil pagar el alquiler del piso que comparte con otros cuatro italianos.

En España hay un abogado por cada 400 habitantes. En el 2006 el Consejo de Europa hizo público un estudio en el que informaba que España era el tercer país de la Unión Europea con un mayor número de abogados. Por detrás de Italia y Alemania somos el país de Europa con más abogados.

Mientras Enzo piensa en como será su vida en Sydney, Javier D., licenciado también en derecho, busca un despacho donde le den la oportunidad de empezar.  Tiene 22 años y por ahora trabaja en un bar de copas para ganar algo de dinero. Por las mañanas recorre los despachos para entregar su currículum. En todos los trabajos le dicen que no hay trabajo, que no es buen momento. Todos salvo uno en el que ayer le dijeron que estaban interesados en que alguien realizara prácticas “no remuneradas”. Es el eufemismo con el que ahora se llama trabajar sin cobrar. Aún así está muy ilusionado. Conoce cómo están otros compañeros de promoción y sabe que hoy por hoy es muy difícil entrar en un despacho, aunque sea sin cobrar.

Lucas O., en cambio,  tiene también 22 años y gana más de 1.500€ al mes. También es abogado pero logró entrar en uno de los despachos más importantes de Barcelona. Sólo hay tres o cuatro y él está en uno de ellos. Parece un niño con un traje caro. Un niño con cara de cansado y con un pequeño tic que no me atrevo a preguntar si es debido al estrés o le acompaña desde hace más tiempo. Aún vive con sus padres pero apenas los ve. Llega a las 23.00h de trabajar y se despierta a las 8:00 de la mañana. Muchos sábados va al despacho para acabar el trabajo atrasado. Como el mismo dice ya no tiene tiempo libre, no tiene vida al margen del trabajo: “Es como si hubiera vendido mi alma al diablo” dice antes de explicarme que lo que más impotencia le da es que tal y como está la situación económica, no se puede quejar ni dejar de sonreír cuando un familiar le recuerda la suerte que ha tenido. Cuando le pregunto si le gusta lo que hace, si es la vida que realmente quiere llevar me contesta que no se lo plantea, pues le da miedo la respuesta a esa pregunta. “Lo que tengo claro es que si pudiese volver atrás no hubiera estudiado derecho”. Durante la conversación no ha dejado de mirar su blackberry, mientras comía un sándwich y  bebía una coca-cola.

A pocos metros del imponente despacho de abogados de Lucas, esta el pequeño bufete donde trabaja otra joven abogada llamada Sonia E. Su jornada laboral es de ocho horas y le pagan 200€ al mes. Trabaja para su tío y quizá por eso me ha podido recibir en la sala de reuniones. Privilegios de ser la sobrina del jefe. Sonia tiene 22 años recién cumplidos y pertenece a la última generación de estudiantes de derecho a los que tras acabar no se les exigirá hacer un máster y un examen de entrada en la profesión. Aún y así, se siente decepcionada. “He sido una estudiante brillante, siempre he destacado en todo, en cambio ahora me paso el día leyendo sentencias y contestando las dudas jurídicas que algunos clientes nos envían por correo electrónico”. Cuando dice esto, baja la mirada, como si se avergonzara de insinuar que ella está más preparada para hacer algo más de lo que hace ahora. Dudo en preguntarle si de haberlo sabido no hubiera escogido otra carrera, pero la respuesta resulta obvia.

 (foto: .scribe)

Las ocho horas que trabaja Sonia, son las mismas que David dedica a preparar las oposiciones. A diferencia de Sonia a David nadie le paga. Me reúno con él en el salón de su casa. Estudia en una mesa redonda llena de lápices y de  libros extrañamente amplios y grandes. Me cuenta que son los que usan para las oposiciones. Su objetivo es llegar a ser fiscal, y de la forma en que lo dice ya se ve que ningún sueldo del mundo le podría motivar más. Cuando habla se le nota apasionado. No tendría que ser algo extraordinario cuando uno es todavía un veinteañero, pero me da la impresión de que muchos han renunciado a luchar por aquello que realmente desean y han preferido optar por una opción más responsable, menos utópica. Este es el tercer año que prepara las oposiciones y no sabe cuantas plazas habrá en el futuro. Cada año se reduce el número plazas y eso hace que sea más difícil conseguir una. Me repite que nadie le convencerá de dejarlo, que si algún día se rinde no será por lo que le digan los demás. Al tiempo que me lo cuenta parece desear que le anime a continuar con su sueño, y eso hago.

Me marcho y le dejo con sus ilusiones y sus horas de estudio. Mientras voy hacia casa, Javier me llama para decirme que empieza las prácticas el lunes. Le pregunto sobre el horario y me contesta que aún lo ha de hablar con el jefe. Antes de colgar le felicito. Sólo espero que dentro de un tiempo le pueda preguntar si no habría deseado estudiar otra cosa. Que  no tenga que guardarme la pregunta por saber de antemano lo que me va a responder. >Gorka Ellakuría


Un espectáculo ligero


A diferencia de otros años, no hubo reivindicaciones políticas. 

Sólo Coixet alzó tímidamente la voz en favor de Garzón.

El tiempo pasa y las jóvenes estrellas del cine español acaparan los focos apartando a los que en otra época fueron los protagonistas absolutos de los Goya. Con el cambio generacional se ha dado una paradoja: Mientras los jóvenes españoles protestan en la calle por sus derechos, sus coetáneos dedicados a la actuación no hacen ninguna referencia política en sus discursos. Resulta extraño cuando en el pasado si en algo se habían caracterizado los actores era por su compromiso social. Sólo Coixet, premiada tanto si dirige películas como documentales, tuvo unas palabras en defensa de Garzón.

Ni siquiera las bromas de Eva Hache o de Santiago Segura traspasaron la línea de lo políticamente correcto. Con todo ello, no es extraño que la 26ª ceremonia de los premios Goya careciera de polémica, un ingrediente útil para mantener la atención del espectador. El único hecho imprevisto fue la aparición de varios individuos del grupo Anonimous, que a día de hoy ni ellos mismos deben saber qué reivindican. La realización televisiva logró minimizar la interrupción pero a nadie se le escapa que algo falló de nuevo en la seguridad de los Goya.

La gala por momentos fue tediosa, en especial durante el discurso de más de 10 minutos del nuevo director de la academia de actores González Macho  y el de sus dos vicepresidentas Marta Etura y Judith Colell. Cargaron contra Internet, en una clara alusión al discurso del año anterior de Alex de la Iglesia que se retorcía en su butaca privado de réplica. También pidieron “un esfuerzo para mantener el cine español”, sin duda un mensaje velado pero directo para el presente y recién nombrado ministro de economía José Ignacio Wert.  El ministro salió ileso de un evento en que por costumbre suelen recibir alguna crítica de los premiados.

Un coliseo de Madrid dormido, despertó a ritmo del rap iniciado por el Langui y seguido por unos cuantos actores como Tito Valverde, Juan Diego o Antonio Resines. La ceremonia siguió sin más, ligera.

 >Gorka Ellakuria